viernes, 26 de marzo de 2010

Oye! Se me había olvidado lo buenobonitoybarato que era estar una tarde contigo al pasto haciendo NA-DA. Me sorprendo cada día. Y de t o d o.-
- ¿Y qué pretendes de todo esto si sabes que al final podría ser un d e s a s t r e?
- No pretendo nada vivo el día día no más. Al final es mejor hacer lo que uno realmente quiere ¿para qué forzar a creer algo que no sientes?
-No estoy de acuerdo, creo que tienes ese típico síntoma de dependencia afectiva, nada más(...)


*NO HAY NADA COMO TU AMOR COMO MEDIO DE TRANSPORTE (Grande Drexler!)

sábado, 20 de febrero de 2010

La locura i n n a t a.
El grito desenfrenado.
La viveza que se escapa de su mirada.
Esa euforia que desborda su presencia.
Aquellos arranques de demencia que hacían el suelo estallar.
Las cenizas regadas por todo el salón se mezclaban con los pedazos de vidrio y sangre que estaban el suelo. Y volaban, se reían de el.
Disfrutaba verlo sin límites, sin r e p a r o s.
La sed que le abrazaba se hacía profunda, inagotable.
Y los gritos/aullidos comenzaron a brotar. Mis tímpanos volaban, se fundían.
Se sentía único, inmortal. Y en ese momento lo era.
Era un desafío, un capricho. Un pecado exquisito.
El revivir sensaciones pasadas, el retorcer el vientre. El titubeo al hablar, las ansias, el deseo.
La necesidad de materializar las fantasías latentes. Surgía.
El sonido de fondo, nuestro cómplice. Los demás cuerpos desaparecían de a poco, se ___________________________e s f u m a b a n.
El eco de la habitación sólo imploraba una cosa. Ambos sabíamos bien.
La cercanía, el baile, el licor que descendía de nuestras gargantas.
El humo tras la boca.
La excitación. La fuente de erotismo. Lo prohibido.
Esa iniciativa impura.
El roce imperceptible se confundía entre risas.
Una diversión, un reto en la noche de desquicio. Los viernes de traición.
Eramos los únicos.
Entre esos besos locos, entre cigarros y música. Nos mimetizamos.
Nos envolvimos, como un juego. Sabíamos bien que santos no somos.
No existía control, todo era permitido. Los tapujos y pudores se olvidaron de nosotros.
La conciencia se durmió.
Ebrios de locura. La noche de desquicio.
Sábado.
El espacio que quedaba entre su cuerpo y mi mente parecía abismal. Tétrico.
Ni rastros de los susurros al oído.
La espera se hacía eterna y llamaba a la decepción.
La desilusión, el desencanto. La sobriedad.
Su lejanía me absorbía. Sucia y sola bajo su voz____________ s e c a.
Las copas llenas, la revancha.
La nueva osadía. La invitación de víbora. El veneno en los colmillos.



lunes, 2 de noviembre de 2009

Y mis pies, ya f r í o s yacían en la tierra humedecida tras la lluvia y el aliento agitado quiso ponerse a llorar...
Tal vez emitir un grito de ayuda/liberación...
Pero el ácero fue más f u e r t e
que se incrustaba bajo la piel
Y yo sentía que me rasgaba lentamente.
Hacia lo hondo.

jueves, 15 de octubre de 2009


...Así se pasó la noche seducida por extrañas melodías que iban y venían, con un ritmo de vaivén hipnótico, que la atrapaba en un sueño surrealista de colores inexistentes y voces que se deslizaban como estelas haciendo cosquillas en sus tímpanos, haciendo v i b r a r sus sentidos, sintiendo notas musicales en cada célula de su cuerpo, s i n t i e n d o el calor que hacía la música al rozar con sus oídos, oír como las voces se ____ d e f o r m a b a n y creaban sonidos nuevos, magnéticos, atrapantes, envolventes, que giraban sin cesar, a veces como torbellinos, luego como péndulos, otras veces como insectos, muy cerca, muy lejos, casi inalcasable,
d e s e a b l e, luminoso y atrapante... Luego, al abrir los ojos sintió como se alejaba el techo mientras que las baldosas la iban tragando...

domingo, 4 de enero de 2009

Los colores entraron por sus ojos 
pero rápidamente se esparcieron por la piel,
primero el el verde pintó los ojos 
haciendo que creciera hierva viva dentro de ellos,
de sus ojos crecían verdes hojas y finas enredaderas que atrapaban a cualquiera,
quizo hacerle una reverencia a los hermosos labios que resaltaban en su rostro,
así que elegió el rojo más sutil y s e d u c t o r que encontró dentro de la acuarela,
no quedó conforme, no le hacía honor a su boca, mezcló los colores más cálidos,
creando un color que no existía en su imaginación, dando vida a unos labios palpitantes que lo hipnotizaban. Poco a poco iba siendo seducido por su propia creación.
Aún faltaba algo, su piel inmutable permanecía como muerta ante la viveza de sus ojos,
así que escogió el tono más delicado y fino, su piel parecía erguirse ante el roze del pintor,
Él fue dibujando sus cabellos uno a uno, los cuales caían atrevidos sobres los hombros desnudos,
los cabellos rebeldes le daban un aspecto entre inocente y salvaje,
lo cual expresaba profundamente la personalidad de la musa,
Su cabello negro la hacía verse decidida, no quizo que fuese rubia, ni colorina,
quizo que su cabello se fundiera con sus pupilas,
no podía dejar de dibujarla, le parecía un crimen dejarla a medias,
como un cuerpo discapacitado,
algo demasiado indigno para tal belleza, que para él, era fuera de este mundo,
fuera de su obra, jamás conocería mujer igual,
los colores exactos creaban una gamma hipnotizante,
los colores se fundían e increíblemente formaban una aroma,
como si la pintura quisiera transmitir hermosura en todos los sentidos,
como si no le bastase embellecer con la mirada,
su piel no era estéril, parecir cobrar movimientos,
y sus ojos llevaban el brillo de una estrella fugaz,
sus dedos parecían acariciar,
y sus labios entreabiertos invitaban al pecado,
el espejismo de su apariencia a veces se tornaba siniestra,
atrapaba a cualquiera durante horas,
no existía manera de no dejarse arrastrar por su belleza,
su fino cuello despegaba aroma a rosas que podía ser percibido con un simple vistazo,
y su cabello parecía moverse con la energía del viento.
Su belleza no es de este mundo, repetía una y otra vez,
se desesperaba con la idea imposible de encontrarla,
nunca encontraría el color de sus labios, el brillo de sus ojos,
nunca encontraria el perfume de su cuello,
gritaba cada vez más fuerte: No, no es, no es de este mundo,
ella no es, no es.
Yo seré del suyo. Concluyó.



Cerca de la última calle que quedaba por recorrer 
e n m u d e c i ó. Le temblaba la lengua dentro de la boca,
quizo hablar más no salieron más que nubes,
pensaba que para siempre sería tan sólo un silencio.
Mientras ella esperaba paciente como siempre lo hacía,
no era necesario que se esforzara tanto,
de todos modos ella sabía de antemano lo que brotaba de su alma,
no son necesarias las p a l a b r a s.
Sus ojos no hacían más que mirarse en su totalidad
mientras los gatos hacían fiestas y orgías en los tejados,
ellos enmudecidos se miraban, y se miraban,
ni siquiera se atrevían a pestañar, ya que el sólo
sonido de los ojos al cerrarse sería como miles de cristales sobre la baldosa.
Así que, fijos, se miraban.
Ella esperó que las nubes dejaran de brotar,
quizo decirle que lo quería,
pero tan sólo calló,
porque sabía que sería la última vez que le vería,
no quería atar lazos que les unieran.